Lo cierto es que la inteligencia de una persona, descrita como la capacidad que los humanos usamos para integrar distintas funciones psicológicas como la percepción, la atención, la memoria, el aprendizaje, el razonamiento o la resolución de problemas, depende tanto de factores genéticos como de otros no genéticos, según explica Roberto Colom, profesor de Psicología de la Universidad Autónoma de Madrid y miembro de la International Society for Intelligence Research.
"El impacto de esto factores cambia a lo largo de la vida": las diferencias genéticas contribuyen menos a las diferencias de inteligencia en la infancia que en la edad adulta, siendo en la primera un 40% y un 80% en el caso de la segunda. "Estas estimaciones no son algo estático puesto que pueden cambiar según algunas circunstancias, por ejemplo en el caso de la desigualdad social en distintos países.
Ignacio Morgado, catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia y en la facultad de Psicología en la Universidad Autónoma de Barcelona afirma que los resultados que se han obtenido para conocer cuánta inteligencia heredamos de nuestros progenitores son dispares, aunque los más rigurosos atribuyen el 40% a la herencia y el resto a factores controlables como el ambiente en el que vivimos, la alimentación o la educación.
Morgado afirma que sabemos que la genética influye porque heredamos en buena medida el grosor de la corteza prefrontal, la parte más evolucionada de nuestro cerebro y la que se encarga de la memoria de trabajo. Este grosor puede aumentar si realizamos actividades como jugar al ajedrez o resolver problemas matemáticos, donde ponemos en práctica esta región del cerebro, por lo que se afirma que todas las personas pueden aumentar su inteligencia.

A pesar de los numerosos estudios que se han realizado en este campo aún no se ha comprobado ni hay evidencias científicas de que esta herencia dependa en mayor medida de la heredada de la madre que la del padre.
En conclusión, la inteligencia depende de la genética, como la mayor parte de las cosas que ocurren en nuestro cuerpo y nos identifican, pero también depende de nuestros hábitos y actividades, los cuales tenemos que cuidar igual.
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