jueves, 19 de marzo de 2020

Guardar secretos es perjudicial para la salud



     Guardar secretos nos puede parecer una tarea dura, pero es que cada vez más estudios sociológicos y psicológicos afirman que además es perjudicial para la salud. A nivel neurológico se sabe que nuestro cerebro también se resiente.
   Todas las aproximaciones hechas hasta la fecha: psicológicos, sociológicos, neurocognitivos indican que guardar secretos es malo para la salud. Hay varias razones, desde el punto de vista psicológico, guardar un secreto es una tarea que supone diversos conflictos, también se ha demostrado que es un gran gasto de energía para nuestro organismo.
   Un estudio de la Universidad de Columbia muestra que es necesario estar constantemente evaluando qué se puede o no decir, delante de quién, cómo hacerlo, si alguien sospecha que lo sabes..., y también existe la preocupación por cometer un error y desvelarlo sin querer. En resumen, el pensamiento recesivo acerca del secreto consume una inmensa cantidad de energía.
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   Las investigaciones de Michael L. muestran que los secretos que afectan a nuestros seres queridos, una traición, un cambio laboral importante... suelen asociarse con un conflicto que puede influirnos de manera personal y derivar en depresión, aislamiento social, ansiedad... En este mismo estudio se describen los procesos neurológicos que nos afectan. Estos tienen que ver mucho con el estrés.
   En el momento que decidimos no contar un secreto, nuestro córtex orbital prefrontal comienza y estimula la sensación de lo malo que es contar un secreto. Esta parte está relacionada con la toma de decisiones, como primera instancia disparando las primeras señales de estrés. Esto activa el giro cingulado, y este, a su vez, promueve la secreción de hormonas relacionadas con el estrés. Entonces, nuestra amígdala se satura, generando una situación de alerta. Aquí comienzan la irritabilidad y el mal humor.
   Esto también afecta al sueño. El hipocampo se ve comprometido por un aumento en los niveles de cortisol. Más adelante comenzará a secretarse citoquino, por lo que se verá afectado el aprendizaje, la memoria y hasta el sistema inmunológico.
   El córtex prefrontal, entonces, se encontrará "desconectado" y las decisiones y muchas de las funciones comunicativas se verán afectadas.
   En conclusión, guardar secretos afecta no solo a las personas que nos rodean, sino también a nosotros mismos, aunque también debemos aprender a distinguir muy bien entre un secreto y nuestra privacidad, la cual podemos administrar como nos parezca adecuado
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