lunes, 20 de enero de 2020

Los biobots: los primeros robots formados por células vivas


Dos biólogos y dos expertos en robótica abren infinitas posibilidades e interrogantes al crear las primeras “máquinas vivientes”: robots programables formados por células vivas.





               


¿Qué son?

Con este peculiar nombre, el equipo ha diseñado por vez primera este curioso robot hecho a partir de células musculares y de la piel de rana de uñas africana, Xenopus laevis. En concreto, con apenas unos cientos de dichas células, estos biobots tienen medio milímetro aproximadamente. El agregado celular fue diseñado por supercomputación, obteniendo varios modelos.

Según estos diseños, los diferentes biobots son capaces de realizar diversas tareas. Básicamente, cada uno se diferencia según la disposición de sus células contráctiles y pasivas.

Así, colocadas en cierta posición, las células contráctiles permiten que el biobot se mueva en una dirección o que lo haga en círculos. También permite capturar objetos en el interior de una oquedad, etc. Además, estos biobots tienen un interesante componente colectivo.





Esto quiere decir que pueden acometer tareas en conjunto, moviendo objetos o transportándolos, debido a sus movimientos. Los investigadores también han comprobado que estos elementos son bastante resistentes, reconstruyéndose ante una lesión, pero desaparecen a la semana, cuando se destruyen sus células, por lo que son 100% biodegradables. Por el momento, las células de estos biobots no se reproducen, pero los investigadores se han planteado si esto sería interesante para su funcionamiento.




Posibles funciones de estos biobots

A pesar de la novedad de este estudio, lo cierto es que los investigadores tienen en su mente infinitas utilidades. Al fin y al cabo, estos biobots presentan muchas ventajas: son pequeñas máquinas completamente biológicas, poco invasivas, con un tiempo limitado de vida y biodegradables. Pueden acometer tareas muy eficientemente a una escala mínima y son relativamente sencillas de programar.

Así, estos organismos artificiales programables podrían ser útiles en la detección de tumores, en el despeje de arterias obstruidas o en la administración de fármacos. En un futuro aún muy lejano, los biobots podrían ayudar en la microcirugía, por ejemplo, trabajando sobre los tejidos. Otra de las aplicaciones más prometedoras es de corte ecológico.

Al ser 100% biodegradables, estos biobots podrían encargarse de limpiar una masa de agua con microplásticos, por ejemplo, recogiéndolos y desplazándolos a una zona común de retirada, según argumentan sus creadores. También podrían ayudar en las tareas de limpieza de terrenos contaminados con sustancias tóxicas.





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