El zumo de este cítrico podría ser un arma potente en la lucha contra el sida
La potencia de estas frutas cítricas recae en su naturaleza ácida.
A través de los exámenes llevados a cabo en el laboratorio, los jugos han
demostrado ser eficaces para aniquilar el virus de la inmunodeficiencia humana
(VIH), explicó Roger Short, biólogo de la reproducción en la Universidad de
Melbourne, en Australia.
Esta
propiedad, señala Short, podría ser una bendición en África subsahariana,
región que cuenta con 25 millones de infectados hoy en día y con tres millones
más registrados anualmente. Short afirma que, si se lava el pene con jugo de
limón o lima y se efectúan duchas vaginales después de una relación sexual, se
podría reducir el número de nuevas infecciones de manera considerable.
La mayoría de
los científicos concuerda en que el ácido cítrico puede eliminar el virus del
sida. Pero los críticos advierten que el tratamiento es potencialmente dañino
si las concentraciones son excesivamente altas, mientras que, si son demasiado
bajas, no son lo suficientemente fuertes para ser efectivas. ” El jugo tanto de
la lima como del limón se ha usado como anticonceptivo en la región del
Mediterráneo por más de 300 años y también se emplea comúnmente en varias zonas
de África”, explicó Short. ” El número de infecciones por VIH es muy alto en
algunas de las regiones más pobres del mundo, en donde la gente vive con menos
de dos dólares al día. Aun así, en los supermercados de Ciudad del Cabo
(Sudáfrica), uno puede comprar cinco limones de buen tamaño por el precio de un
condón”, añadió.
A
pesar de que el jugo de limón se plantea como promesa para prevenir nuevas
infecciones por VIH, algunos expertos piensan que quizá sea doloroso para quien
lo use, e incluso inseguro. En exámenes preclínicos, Short comprobó la
seguridad de la técnica colocando torundas de algodón empapadas en jugo de
limón no diluido en las vaginas de seis monas. Las biopsias de los animales no
mostraron ningún tipo de efecto adverso ocasionado por el jugo concentrado,
dice Short.
Aun así, otros
expertos no están tan convencidos. Los resultados de dos pruebas clínicas
separadas, realizadas en seres humanos, que se presentaron en la conferencia
mundial Microbicidas 2006 el mes pasado en Ciudad del Cabo, indicaron que el
jugo de limón concentrado podría dañar el tejido sensible de la vagina,
ocasionando que la mujer sea potencialmente más susceptible al VIH.
” Como parte
de la tradición popular, miles de mujeres alrededor del mundo ya usan el limón
y la lima como protección contra el VIH sin saber realmente si es benéfico o
dañino”, explicó Anke Hemmerling, investigadora de la Universidad de Berkeley,
en California. En su estudio, Hemmerling les practicó exámenes a 25 mujeres, en
un periodo de dos semanas, con tampones empapados con una concentración de 20
por ciento de jugo de limón.
Los
investigadores no notaron ningún cambio significativo en los niveles de
lactobacilos, las bacterias que mantienen a la vagina ligeramente ácida para
evitar el crecimiento de organismos potencialmente dañinos. Las mujeres tampoco
demostraron señales de irritación severa. Pero la concentración del jugo no fue
efectiva contra el VIH.
El Prof. Short está por
comenzar un estudio para comprobar su eficacia in vivo en 400 parejas. Algunos
expertos están escépticos y no creen que funcione, piensan que puede ser peor
el remedio que la enfermedad, y que la acidez del jugo de limón puede dañar la
vagina, como pasó con el nonoxynol 9, otro producto supuestamente usado para
prevenir el SIDA, que en un estudio se demostró que la incidencia de SIDA había
aumentado hasta 50% en prostitutas, por quedar más expuestas al haber sido
dañado el epitelio de sus vaginas con este producto.
Piensa que no
habrá tiempo para esperar los estudios Fases I, II y III, porque hay 16.000
nuevos infectados cada día El dirigió sus esfuerzos, entonces, hacia uno de los
países con más casos de SIDA: Tailandia. Si el jugo de limón funciona in vivo,
será un método altamente efectivo que no podrá ser patentado y salvará millones
de vidas.

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