Es plausible que el azúcar extraterrestre, que llegó a la
Tierra a bordo de meteoritos, haya contribuido a la formación del ARN
primordial.
Nada en el universo se destruye: toda la materia que existe,
existió o existirá procede de los desechos de estrellas antiguas de un universo
primitivo. Una hipótesis ampliamente aceptada entre los astrobiólogos es que
las moléculas complejas que hoy estructuran la vida en la Tierra se formaron en
el universo como resultado de reacciones químicas producidas por la muerte de
las estrellas. Y estos elementos tuvieron que sobrevivir en el universo hasta
llegar, de alguna forma a la Tierra. Ahora, investigadores de la Universidad de
Tohoku, la Universidad de Hokkaido, JAMSTEC y el Centro de Vuelo Espacial
Goddard de la NASA han encontrado pruebas de ribosa y otros azúcares esenciales
para la vida en meteoritos que cayeron a la Tierra. Lo cual demostraría que estos
azúcares, base para la química de la vida, se formaron en el sistema solar
temprano, y llegaron a la Tierra usando estas rocas espaciales como vehículo.
Y, ¿cómo sabemos que estos azúcares no se formaron en la
Tierra y no se adhirieron a los meteoritos una vez entró en nuestro planeta?
Estos azúcares poseían distintas composiciones de isótopos de carbono,
diferentes de los azúcares biológicos terrestres, lo que indica su origen
extraterrestre.
En concreto, el equipo analizó tres meteoritos y encontró
azúcares en dos de ellos.
Según el autor principal, Yoshihiro Furukawa, de la
Universidad de Tohoku: "El análisis de azúcares en meteoritos es muy
difícil. En los últimos años, hemos investigado las técnicas de análisis de
azúcar en estas muestras y hemos construido nuestro método original".
¿Cuál es la naturaleza de estos
azúcares?
Se trata de aminoácidos y nucleobases, compuestos de vital
importancia para la vida.
No es la primera vez que los científicos encuentran azúcares
en meteoritos, pero la importancia de este hallazgo reside en que los azúcares
encontrados se consideran esenciales para la vida. Investigaciones anteriores,
en cambio, revelaron otros compuestos relacionados con el azúcar (ácidos de
azúcar y alcoholes de azúcar) y el azúcar más simple (dihidroxiacetona) que, en
cambio, no se consideran esenciales para la vida.
En 2018 se produjo un hito similar, cuando otro equipo
científico halló agua líquida y elementos complejos, como hidrocarburos y
aminoácidos (estos últimos, los componentes del ADN), en meteoritos que cayeron
a la Tierra.
Se considera posible la formación de azúcares
bio-esenciales, incluida la ribosa, en la Tierra prebiótica. Sin embargo, no
hay evidencia geológica de su formación. Además, no está claro qué azúcar y
cuánta cantidad se formó en la Tierra prebiótica (anterior a la vida).
Con la investigación actual que evidencia la entrega de
azúcares bio-esenciales, es plausible que el azúcar extraterrestre haya
contribuido a la formación de ARN primordial en la Tierra prebiótica. Lo cual
quiere decir que es muy posible que los meteoritos trajeran a la Tierra un
factor indispensable en el origen de la vida.
Los
meteoritos, transportistas de los ingredientes de la vida
El mismo tipo de hipótesis se establece con el agua: muchos
científicos creen que las primeras moléculas de H2O llegaron a la Tierra
también, en el interior de meteoritos. En concreto, existe una hipótesis que
establece que, poco después de la formación del planeta, durante 20 millones de
años, la Tierra estuvo bombardeada por millones de ellos, hasta acabar formando
los océanos de la Tierra.
Esto quiere decir que cada gota de agua de los mares, o de
tu propio cuerpo, podría tener miles de millones de años, y haber viajado en el
interior de un meteorito durante millones de kilómetros hasta llegar a nuestro
planeta.