lunes, 1 de junio de 2020

La importancia de las lombrices

Las lombrices son un gran sustento para otros animales como aves, topos, tejones, zorros e, incluso, para algunos grandes insectos. Sin embargo, su importancia no acaba ahí.
Poca gente sabe que este grupo, que normalmente vive escondido en el suelo y que no provoca demasiada simpatía, es en realidad uno de los animales más importantes en nuestro planeta.
Mucho tiempo antes, los egipcios ya las consideraban "dioses menores" al observar cómo, tras las inundaciones del Nilo, incorporaban al suelo los limos, lo que aumentaba su fertilidad. La realidad es que sin las lombrices no existiría el suelo tal y como lo conocemos, y sin suelo no se habría desarrollado la agricultura.
Las lombrices de tierra se consideran "ingenieros de los ecosistemas". Con su actividad son capaces de modificar el suelo y crear nuevos hábitats para muchos otros animales.
Como consecuencia, producen una serie de servicios ecosistémicos que ofrecen al resto de organismos, entre ellos al propio ser humano, y que no han sido valorados por la sociedad.
Estas suelen crecer mejor en aquellos suelos donde la comunidad de lombrices está sana y equilibrada, lo que hace que también las cosechas sean mejores donde hay lombrices.

Un estudio ha sido realizado por 140 investigadores de todo el mundo a partir de datos de casi 7.000 localidades, incluyendo datos ambientales, procedentes de 57 países distintos de todos los continentes excepto la Antártida.
Nunca hasta ahora se había conseguido recopilar y analizar tal cantidad de datos sobre estos animales. Se trata, por tanto, del mayor estudio global sobre la distribución de las lombrices de tierra. Los resultados obtenidos son muy llamativos.
En primer lugar, el estudio demuestra que las lombrices presentan un patrón de distribución totalmente opuesto al que presentan los animales que viven encima del suelo. Su biodiversidad y abundancia es mayor en las zonas templadas que en las zonas tropicales.
Este descubrimiento nos lleva a reflexionar sobre la necesidad de realizar un cambio en las políticas de conservación. Para fijar, por ejemplo, los espacios naturales protegidos, uno de los datos que se utilizan son los puntos calientes de biodiversidad.
Para designar dichos puntos, hasta ahora solo se habían tenido en cuenta a los organismos que viven sobre el suelo y no a los pequeños animales que viven dentro de él.
Las lombrices de tierra no son tan emblemáticas como otros animales bandera como el lince y el oso panda, pero podrían tener una importancia mucho mayor en los ecosistemas.
Es hora de que esas políticas de conservación también incluyan a estos y a otros organismos edáficos para poder conservar, de forma más integrada, la biodiversidad real.

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